sábado, 30 de agosto de 2008

Ya sé que no debo volver


Si alguna vez os proponen ir a una "discoteca" de Moncloa llamada Inn, por favor no lo hagáis. Si ya habéis estado, os acompaño en el sentimiento.


He estado en sitios lamentables llenos de mugre social, es decir, de niñatos y niñatas, de calorros y calorras, de idiotas a cascoporro, pero como este ¿sitio? ninguno. ¡Qué nivel de asquerosidad se respira allí!


Gracias Julio, jajaja, porque ya sé dónde no debo volver.

Joder, qué desgraciado me siento.

domingo, 24 de agosto de 2008

Qué mal se me ha dado siempre...


Me declaro fan incondicional y absluto admirador de aquellas personas a las que se les da bien envolver regalos.


Que suerte y que huevos los suyos.


Vida eterna para los/las susodichos/as.


sábado, 23 de agosto de 2008

Eso es un zapato que a mí no me aprieta...


Gran frase, Cabello. La pasamos bien estos días, eh?


Qué bueno es reencontrarse con un primo después de tantos años. Y yo sin saber tantas cosas suyas y pensando todo lo contrario acerca de ellas...


El año que viene será hasta el domingo, no te preocupes.


High Level!!

lunes, 11 de agosto de 2008

Te lo prometo...


...y lo prometido es deuda.

jueves, 7 de agosto de 2008

Canciones


Y todavía no sé si para tí las canciones significan algo o son simplemente eso, canciones...

martes, 5 de agosto de 2008

La noche era infinita... y terminó


La frase del título se la he robado a mi amigo Mens0 de su blog.


Hay noches que no deberían acabar nunca, por ley. Pero sí, siempre llega la hora maldita en la que debes abandonar el garito de turno y a la (gran) compañía de turno.


Vas sin dormir al curro pero no importa. Mientras lo pasas mal haciendo todo eso que por pasta te obligan a hacer piensas "que me quiten lo bailao". Y la mañana se te hace más agradable. Aunque las ojeras desemboquen en la comisura de la sonrisa que no puedes quitar de tu cara.

Gracias al ídolo por ser tan grande incluso fuera de sus dominios. Tú no te has caído y me alegra.

Aunque me seguiré poniendo nervioso, seguro.

Gracias, por supuesto a: César Pop, Lichis y, sobre todo, Quique. Siempre grande...