miércoles, 16 de mayo de 2007

Cuenta atrás...


Empieza, desde hoy, la cuenta atrás.



Quince días me quedan para enfrentarme a la prueba definitiva para vislumbrar mi futuro. Si voy a ser técnico de sonido o no depende de lo que haga los días 30 y 31 del presente mes.



La suerte está echada, las ganas las tengo a rebosar, el compromiso esta vez es real y creo que estoy concienzado para conseguirlo.



Prueba de acceso a ciclos de Grado Superior para mayores de 20 años, esto es un aviso para tí: voy con toda la fuerza posible y con todo el convencimiento, no podrás conmigo...espero.



Alea jacta es (como dirían aquellos)



A mediados de junio os contaré que ha sido...

viernes, 27 de abril de 2007

"Se le bloqueó la dirección"


"¿Por qué fue, mamá?" "Porque se le bloqueó la dirección"
Este diálogo se ha producido entre mi madre y yo en infinidad de ocasiones desde que tengo uso de razón, y parece que no quiero entenderlo.
Él conducía camiones desde los 14 años, me resulta inexplicable cómo el destino le jugó esa mala pasada. No iba rápido, alrededor de 80 Km/h en una carretera de 90, no hablaba por el móvil porque no creo que existieran en España en esa época, iba solo en la carretera, hacía buen día... Y se tuvo que bloquear la dirección de aquel Peugeot 505 tan antiguo.
Dice que lo único que recuerda de ese instante es que intentó salir del coche y no pudo, es decir, llevaba el cinturón de seguridad puesto. Y creo que por primera vez en su vida. Quizá eso le "salvara".
De lo que no se salvó fue de los bandazos a uno y otro lado que le dio el volante y de su incapacidad, a pesar de la experiencia (él suele decir que le salieron los dientes en un camión), para controlarlo. Las numerosas vueltas de campana que sufrió desde dentro del coche lo corroboran.
Quedó gravemente herido a un lado de la carretera hasta que alguien lo encontró. No sé cómo localizaron a mi madre y al resto de la familia. Puede ser que sí lo sepa pero que mi cerebro lo elimine con facilidad. Lo que sí sé es que una ambulancia se lo llevó a toda velocidad. Tenía 29 años. Mi madre y él ababan de comprar el piso en Navalmoral.
Las consecuencias de todo esto fueron las siguientes: Coma profundo durante bastante tiempo. No se daba nada por su vida. "Déjelo señora, no merece la pena. Es una lechuga, un vegetal". Palabras textuales de un médico que no ha visto una puta lechuga en su vida. Pero mi madre siguió al pie de la cama. Al pie del cañón.
Siguiendo con las consecuencias, las cuerdas vocales inmóviles, por lo que le tuvieron que practicar una traqueotomía o de lo contrario no hubiera podido ni hablar ni respirar. Hemisferio izquierdo del cerebro golpeado y gravemente dañado, lo que deriva en una inmovilización casi completa de las extremidades derechas del cuerpo. Dificultad en el habla, volver a aprender a escribir, pérdida de visión, de memoria...
Sinceramente, no me apetece seguir con estas consecuencias.
Respecto a mí, a los 8 años me dicen que mi hermana y yo tenemos que ir a Murcia con mis tíos a pasar allí el año. A esas edades ni preguntas por qué. Nosotros encantados.
Me apuntan a Ninjitsu, hago buenos amigos, aprendo que a veces en las afueras de las ciudades hay suburbios con chabolas, aprendo también a decir "hu-há" de la mano de un tal Chimo Bayo... y un buén día, un amigo de mi primo Raúl me pregunta "¿Tú eres Alex?", a lo que respondo afirmativamente, "pues tu padre ha tenido un accidente, no?". Ni Carl Lewis ha corrido tanto en su vida como yo aquel día hacia casa de mis tíos. Necesitaba saber si eso era cierto.
Y entendí entonces qué pintábamos mi hermana y yo en un pueblo de Murcia con mis tíos.
La maldita dirección del volante de aquel Peugeot 505 me había robado el resto de mi niñez. Porque algo así te cambia la vida. Los padres juegan al fútbol con sus hijos cuando son pequeños, les llevan a tomarse su primera caña cuando se van haciendo más mayores, los enseñan a adoptar vicios al volante que luego te corrijen en la autoescuela (no se puede hacer el examen con el codo en la ventanilla, papá) y mientras les enseñan a conducir, les dan consejos para su primer polvo. Pues todo esto yo lo tuve que aprender solo.
Y también tuve que aprender a explicar a los (inocentes) niños de mi edad, de 9 años, que mi padre no era un robot, simplemente no podía moverse con facilidad. Y más tarde aprendí por qué me daba tanto miedo Robocop si se supone que era el bueno de la peli.
Pero quizás gracias a que mi padre no me ha podido enseñar todo lo que a un padre le gusta enseñar, quizás gracias a eso soy como soy. Y quizás gracias a eso valoro la vida, el tiempo, los amigos, mis dos o tres dedos de frente, mi carné de conducir y tantas otras cosas que aprecias cuando debes dar más de sí de lo que en un determinado momento deberías.
Y tu, mamá, también tienes algo que ver en esto que digo.
Quiero terminar pidiendo perdón por el rollo, pero es que la nueva campaña de tráfico para la seguridad vial me ha removido por dentro algo que nunca se acaba de superar.
¡Salud amigos/as!
...

miércoles, 25 de abril de 2007

A modo de Big Bang...


Voy a empezar, por el principio, claro.

Esto es una especie de Big Bang, las primeras líneas que escribo en este blog que, desde este preciso momento, queda oficialmente inaugurado.

Si me paro a pensar un momento no doy con la razón que me ha llevado a crearlo, no sé muy bien para qué lo voy a utilizar, no sé si será un modo de escapar de la realidad que me atormenta día tras día, no se si será un medio para comunicarme con aquellas personas que me quieran entender... No sé siquiera si le haré mucho caso o quedará en aguas de borrajas. Por el momento queda desvirgado con este mensaje, primero de una lista que espero sea tan amplia como el resto de la vida que me queda por disfrutar.

Así pues, quedan todos y todas invitados e invitadas a deambular por aquí siempre que quieran, a dejar sus opiniones, comentarios, saludos, insultos y todo lo que se les pase por la mente.


Bienvenidos...